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La piel refleja mejor que cualquier otro órgano el tipo de vida que llevamos. Y no sólo porque es el órgano más grande, sino porque es el que está en contacto con el exterior y nos protege de las agresiones diarias. Pero, además, la piel está íntimamente relacionada con el sistema nervioso ya desde el embrión, y es por ello que nuestra situación anímica se evidencia de forma tan clara a través de la piel. (Alteraciones de la piel por estrés)

Mantener su salud no es complicado, pero sí hay que seguir unos hábitos de vida lo más frecuentemente posible. No es, pues, sólo una cuestión cosmética. No podemos esperar que una crema obre milagros, sino que nos ayude a mantener sana la piel. La cosmética tiene esta función: ayuda a proteger, hidratar, nutrir y regenerar la piel, entre otras cosas, pero nos toca a nosotros mantener su salud y evitar en lo posible las agresiones.

Partiendo del conocido dicho mente sana en un cuerpo sano, mantener unos hábitos de vida saludables es lo mejor para la piel. Y podemos resumirlos en seis:

  1. Higiene: Es la primera regla y la más importante. Hay que limpiar la piel del rostro dos veces al día, por la mañana y por la noche, con un cosmético adecuado al tipo de piel. El agua sola no basta, ya que no es capaz de disolver la grasa y la suciedad, pero tampoco son convenientes jabones agresivos que puedan alterar su pH y producir reacciones indeseadas en la piel. Después de limpiar, hay que tonificar con una loción que estimule la circulación sanguínea, cierre los poros, equilibre y calme el cutis.
  2. Hidratación: La piel tiende a la pérdida de agua y hay que reponerla. Por fuera, con un cosmético a diario, por supuesto adecuado al tipo de piel, y por dentro bebiendo agua y otros líquidos. Además de reponer el líquido perdido, el agua mantiene el cuerpo limpio de toxinas y ayuda a la evacuación intestinal, algo importantísimo para la piel.
  3. Nutrición: Una alimentación equilibrada rica en frutas y verduras frescas y en proteínas de calidad, como las carnes magras y los pescados azules, contribuye a mantener tanto el agua como la grasa de la piel en buen estado. Además, le aporta las vitaminas y minerales necesarios para que se repare y brille. También hay que nutrir de forma tópica, con cremas de día que protejan la piel de las agresiones medioambientales como la contaminación o el humo del tabaco, una de las causas más importantes de degradación del colágeno. Además, y según las necesidades particulares, es conveniente aplicar periódicamente mascarillas que nutran en profundidad.
  4. Descanso: Se ha dicho muchas veces, pero es que es absolutamente cierto, dormir es sin duda la mejor cura de belleza, ya que es de noche cuando la piel pone en marcha sus mecanismos de reparación natural. Es el momento de utilizar los cosméticos de noche para que repongan las sustancias activas perdidas durante el día y regeneren la piel, evitando su envejecimiento.
  5. Ejercicio: La práctica de un deporte, el baile o sencillamente caminar media hora a diario favorecen la circulación sanguínea y linfática, oxigenando todos los tejidos y eliminando toxinas, algo imprescindible para que la piel reciba todo el aporte de nutrientes a través de la sangre y se mantenga firme y sana. De hecho, en los últimos años los médicos aconsejan especialmente andar mejor que cualquier otro ejercicio, incluso mejor que correr, ya que caminar activa todo el organismo, incluyendo la mente, y no provoca el desgaste de otras actividades físicas.
  6. Protección Solar: La exposición a los rayos ultravioletas es una de las agresiones más importantes que sufre la piel a diario, causando su envejecimiento además de otros problemas mayores. Es imprescindible usar un protector solar a diario, adecuado al tipo de piel según el foto-tipo cutáneo de cada uno (piel clara, morena, sensible, etc.).
A partir de aquí, podemos ampliar los cuidados y recurrir a los tratamientos de belleza más adecuados para que nuestra piel luzca firme, luminosa y sana. Siguiendo estos seis hábitos básicos es mucho más fácil conseguirlo, ya que una piel bonita es, antes que nada, una piel sana.

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