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Loratadina,Betametasona-(5mg,0.25mg)/5ml

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Loratadina,Betametasona-(5mg,0.25mg)/5ml

ERISPAN COMPUESTO

DENOMINACION GENERICA:

Loratadina y betametasona.

FORMA FARMACEUTICA Y FORMULACION:

Cada 100 ml contienen:

Loratadina...................... 100 mg

Betametasona................. 5 mg

Vehículo, cbp.................. 100 ml


INDICACIONES TERAPEUTICAS:

ERISPAN COMPUESTO combina el efecto antiinflamatorio y antialérgico de un corticoide (betametasona) con un antihistamínico no sedante (loratadina). Loratadina comparte las aplicaciones de otros antihistamínicos, incluyendo el manejo de rinitis alérgica y de urticaria idiopática crónica. Loratadina sola o en combinación, se utiliza para proporcionar relevación sintomática de rinitis alérgica estacional (fiebre del heno). Los antihistamínicos no son curativos y proporcionan simplemente terapia paliativa; puesto que la rinitis alérgica estacional puede ser una condición crónica recurrente, la terapia acertada puede requerir a menudo terapia a largo plazo, y el uso intermitente de estas drogas. En el tratamiento de la rinitis alérgica estacional, los antihistamínicos son más probables para ser benéficos, cuando la terapia se inicia al principio de la estación de la fiebre del heno en las que las cifras de polen son bajas. Los antihistamínicos son menos probables para ser eficaces cuando las cifras de polen son altas, cuando se prolonga la exposición y cuando la congestión nasal es prominente.

Los corticoesteroides son hormonas secretadas por la corteza suprarrenal o los análogos sintéticos de estas hormonas. Exhiben actividad glucocorticoide y/o mineralocorticoide y afectan casi todos los sistemas del cuerpo, pero se utilizan principalmente para efectos antiinflamatorios e inmunosupresores potentes y para reemplazo. Betametasona y sus derivados se utilizan principalmente como agentes antiinflamatorios o inmunosupresores. Porque betametasona tiene solamente características mínimas mineralocorticoides, la droga es inadecuada solamente para el manejo de la insuficiencia adrenocortical. Si betametasona se utiliza en el tratamiento de esta condición, la terapia concomitante con un mineralocorticoide también se requiere.

Enfermedades dermatológicas: En enfermedades dermatológicas tales como pénfigo y penfigoide, dermatitis exfoliativa, dermatitis herpetiforme bullar, eritema multiforme severo (síndrome de Stevens-Johnson), eczema incontrolable, sarcoidosis cutánea, micosis fungoides y liquen plano, los glucocorticoides sistémicos deben generalmente ser reservados para las exacerbaciones agudas insensibles a la terapia conservadora. En todas estas enfermedades dermatológicas, la alta dosificación de glucocorticoides puede ser requerida.

La iniciación temprana de la terapia glucocorticoide sistémica puede ser salvavidas en el penfigus vulgaris y el penfigoide, y dosis altas o masivas pueden ser requeridas. La dosificación se debe reducir gradualmente a un nivel eficaz más bajo, pero la discontinuación puede no ser posible; la terapia del día-alterno se puede utilizar y a menudo es benéfica. Aunque los desórdenes crónicos de la piel son raramente una indicación para los glucocorticoides sistémicos. Las inyecciones intralesionales o sublesionales se pueden indicar de vez en cuando para los trastornos crónicos localizados (incluyendo queloides, las placas psoriásicas, alopecia areata, lupus eritematoso discoide, y granuloma anular) insensibles a la terapia tópica. Los glucocorticoides sistémicos, se indican raramente para psoriasis o alopecia areata, totalis, o universalis. Cuando los corticoesteroides sistémicos se utilizan en el tratamiento de psoriasis, la exacerbación de la enfermedad puede ocurrir cuando las drogas son aisladas o se disminuye la dosificación. Aunque los glucocorticoides pueden estimular crecimiento del pelo en pacientes con alopecia, la pérdida del pelo vuelve cuando se continúan las drogas.

Condiciones alérgicas: Los glucocorticoides sistémicos se utilizan para el control de las condiciones alérgicas severas o que incapacitan, que no responden a los ensayos adecuados de la terapia convencional en pacientes con asma bronquial, rinitis alérgica estacional o perenne, dermatitis atípica, urticaria asociada a transfusión, o edema laríngeo no-infeccioso agudo (aunque epinefrina es la droga de elección). Los glucocorticoides sistémicos también se pueden utilizar en manifestaciones agudas de angioedema, enfermedad del suero, dermatitis de contacto, hipersensibilidad de la droga y de los síntomas alérgicos de la triquinosis. En condiciones agudas, las drogas se pueden utilizar por períodos cortos en alta dosificación con otra terapia tal como antihistamínicos y simpático miméticos. En el tratamiento sintomático de condiciones alérgicas crónicas, los glucocorticoides sistémicos generalmente deben ser reservados para las condiciones agudas y las exacerbaciones severas. El tratamiento prolongado de condiciones alérgicas crónicas debe ser reservado para pacientes con las condiciones que inhabilitan insensibles a una terapia más conservadora y para quién los riesgos de la terapia glucocorticoide a largo plazo se justifican.

FARMACOCINETICA Y FARMACODINAMIA EN HUMANOS:

Loratadina es un antihistamínico de acción prolongada. Se ha caracterizado como antagonista específico selectivo de los receptores H1 periféricos y se ha referido como antihistamínico de segunda generación relativamente no sedativo. La farmacología de loratadina se asemeja a la de otros antihistamínicos actualmente disponibles; sin embargo, el perfil farmacológico total de loratadina, se diferencia del de otras drogas. La evidencia experimental indica que la droga exhibe antagonismo competitivo, específico y selectivo de los receptores histamina H1. Aunque la naturaleza exacta de la interacción de loratadina en el H1-receptor es desconocida, la disposición de la droga sugiere que la naturaleza prolongada del antagonismo de la histamina por loratadina, pueda resultar de la disociación lenta de la droga en el H1-receptor o de la formación del metabolito activo, desloratadina.

Absorción: Loratadina se absorbe rápidamente en el aparato digestivo después de la administración oral; sin embargo, la biodisponibilidad oral en seres humanos no se sabe actualmente, aunque por lo menos 85% de una dosis oral administrada fue absorbida en animales. Loratadina se administró en adultos sanos como jarabe, tabletas convencionales, o tabletas de desintegración oral. Según se informa, los resultados en las concentraciones plasmáticas de la droga y de su metabolito desloratadina (descarboetoxiloratadina) son similares para las 3 formas de dosificación. La biodisponibilidad, dosis-independiente y la farmacocinética (lineares) de loratadina, ocurren con el aumento de las dosis de la droga. Cuando loratadina se administra en dosis únicas de 10, 20 ó 40 mg la concentración del plasma y los AUC máximos de la droga y de su metabolito activo desloratadina, son proporcionales a la dosis administrada.

En pacientes con insuficiencia hepática, las concentraciones crecientes del plasma y AUCs de loratadina sin cambios secundarios al metabolismo deteriorado de la droga pueden ocurrir.

Las concentraciones del plasma y AUCs de loratadina y desloratadina, se aumentan en adultos con función renal deteriorada y adultos geriátricos. De estudios clínicos, las concentraciones máximas del plasma y AUCs de loratadina, fueron aumentados cerca de 73% y los de desloratadina fueron aumentados en cerca de 120% en adultos con función renal deteriorada (depuración de creatinina de 30 ml/minuto o menos) comparada con aquellas en adultos con función renal normal, y las concentraciones pico plasmáticas y AUCs de loratadina y de este metabolito, fueron aumentados en 50% en adultos geriátricos (66 a 78 años de edad) comparados con adultos más jóvenes. El alimento aumenta el grado de absorción de loratadina, puede aumentar concentraciones máximas del plasma y AUCs de la droga, y retrasa la concentración del tiempo pico del fármaco en el plasma y de su metabolito por cerca de 1 hora. Aunque se indica que el alimento no afectó las concentraciones máximas del plasma de la droga o de su metabolito en un estudio de dosis única, el alimento aumentó las concentraciones máximas de loratadina en plasma en 80%, de otro estudio, la administración de una sola dosis de loratadina con el alimento, aumentó AUCs de loratadina y desloratadina en cerca de 40 y 15%, respectivamente.

Distribución: La distribución de loratadina y sus metabolitos en tejidos y líquidos del cuerpo humano, no ha sido determinada. Valores largos de depuración, después de la administración oral, sugieren una extensa distribución pre sistémica en el metabolismo y/o en tejidos de la droga en seres humanos. Ni loratadina ni sus metabolitos parecen cruzar la barrera hemato-encefálica apreciable en animales. En las concentraciones previstas plasmáticas de la droga y de su metabolito, después de la administración de una dosis terapéutica en adultos sanos, loratadina y desloratadina se unen a proteínas 97-99 y 73-77% respectivamente. Loratadina y desloratadina se distribuyen en la leche materna en concentraciones que son equivalentes a las concentraciones del plasma. El AUCs de la droga y su metabolito en leche materna, son cerca de 117 y 85% respectivamente de plasma materno AUCs; sin embargo, la cantidad total de loratadina y de su metabolito activo excretados en la leche materna es mínima. En un estudio, cerca de 0.03% (11.7 mcg) de una sola dosis oral de 40 mg de loratadina, fueron excretados en la leche materna como loratadina y desloratadina durante 48 horas.

Eliminación: Las concentraciones plasmáticas de la eliminación de loratadina y desloratadina parecen declinar de una manera bifásica. En adultos sanos que reciben cualquiera de las dosis 10, 20 ó 40 mg, o una dosificación diaria de 40 mg, el período medio de distribución de loratadina sin cambios era cerca de 1 a 2 horas, y el período medio de eliminación era 8 a 15 horas; el período medio de distribución de desloratadina era 2 a 4 horas, y el período medio de eliminación era cerca de 17 a 28 horas. La depuración plasmática de loratadina es alta después de su administración oral, probablemente secundaria al extenso metabolismo de primer paso y distribución tisular. Como el período de eliminación, y la vida media de loratadina no varía mucho con la dosis. Aparentemente la depuración después de una administración oral de una dosis de 20 ó 40 mg en adultos sanos, fue de 202 ó 142 ml/min./kg (12.1 ó 8.5 lt./hora/kilogramo), respectivamente. Loratadina experimenta metabolismo de primer paso extenso, y es metabolizada en el hígado por el sistema microsomal de la enzima del citocromo P450 (CYP), principalmente por la hidrólisis del carbamato a la mitad del metabolito activo desloratadina. Los resultados de los estudios in vitro que usan microsomas humanos del hígado, indican que el metabolismo de loratadina es mediado principalmente por  isoenzima 3A4 (CYP3A4) y en un grado inferior por CYP2D6.

En presencia de un inhibidor CYP3A4 (ketoconazol), loratadina es principalmente metabolizada a desloratadina por la isoenzima CYP2D6. La administración concomitante de la droga con un inhibidor CYP3A4 (ketoconazol, eritromicina) o un inhibidor CYP3A4 y CYP2D6 (cimetidina) se asocia a concentraciones plasmáticas substancialmente sin cambios en individuos sanos. En pacientes con insuficiencia hepática, la vida media de loratadina y desloratadina puede ser prolongada. En pacientes con función renal deteriorada, la vida media de la droga y su metabolito activo, no parecen ser prolongados comparados en individuos con función renal normal. Desloratadina es farmacológicamente activo, y también es metabolizado extensivamente por hidroxilación y experimenta conjugación. Hay evidencia limitada de estudios animales que nos indica que desloratadina puede tener cerca de 4 veces  actividad antihistamínica de la droga  paterna sobre una base mg/mg, pero los metabolitos conjugados de desloratadina, se asumen para tener actividad mínima. En pacientes con función renal deteriorada. La depuración de creatinina es de 30 ml/minuto o menos) los períodos medios de eliminación de loratadina y de su metabolito activo desloratadina, parecen ser similares a aquellos en individuos con función renal normal. Ni loratadina, ni desloratadina es removido substancialmente por hemodiálisis.

Los corticoesteroides son absorbidos fácilmente por el aparato gastrointestinal. Las formas solubles en agua de corticoesteroides son dadas por inyección intravenosa para una respuesta rápida; más efectos prolongados son alcanzados usando formas lípido-solubles de corticoesteroides por inyección intramuscular. Los corticoesteroides se distribuyen rápidamente a todos los tejidos blandos del cuerpo. Cruzan la placenta al grado que varían y pueden ser distribuidos en cantidades pequeñas en la leche materna. La mayoría de los corticoesteroides en la circulación están limitados extensivamente a las proteínas del plasma, principalmente a la globulina, menos a la albúmina. La globulina corticoesteroide-que ata (transcortina) tiene alta afinidad pero capacidad de enlace baja, mientras que la albúmina tiene afinidad baja pero capacidad de enlace grande. Los corticoesteroides sintéticos son menos limitados a proteínas que la hidrocortisona (cortisol). También tienden a tener períodos más largos. Los corticoesteroides se metabolizan principalmente en el hígado pero también en otros tejidos blandos, y se excretan en la orina. El metabolismo más lento de los corticoesteroides sintéticos con su afinidad de unión a proteína más baja, puede explicar su potencia creciente comparada con los corticoesteroides naturales.

Absorción: La mayoría de los glucocorticoides parecen ser absorbidos fácilmente cuando están administrados en forma oral como los alcoholes, las cetonas, cipionatos o acetatos libres. Después de la administración IM, la absorción del fosfato sódico y de las sales solubles en agua del succinato de sodio es rápida; el índice de absorción de los ésteres lípido-solubles del acetato y del acetonido es mucho más lento. Cuando el inicio más rápido de acción se desea, un éster glucocorticoide soluble en agua se debe administrar IV que ocurre a la absorción sistémica que sigue a la administración lenta intra-articular, intrabursal, intrasinovial, intradérmica, o inyecciones leves del tejido blando en la mayoría de los glucocorticoides. Después de la inhalación oral, los glucocorticoides se absorben en el aparato digestivo y vías respiratorias.

Distribución: Los estudios animales de distribución indican que la mayoría de los glucocorticoides son eliminados rápidamente de la sangre y distribuidos a los músculos, al hígado, piel, intestinos y riñones. Los glucocorticoides varían en el grado al cual están limitados a las proteínas del plasma. El cortisol (hidrocortisona) está limitado extensivamente a la globulina corticoesteroide que ata (transcortina) y a la albúmina, que son proteínas del plasma. Con concentraciones fisiológicas, el cortisol está limitado sobre todo a transcortina y solamente 5 a 10% de cortisol en plasma es desligado y es biológicamente activo. Prednisolona (semejante de otros glucocorticoides sintéticos tales como betametasona, dexametasona, o triamcinolona) tiene una alta afinidad para transcortina y compite con el cortisol para esta proteína obligatoria.

Eliminación: Los glucocorticoides farmacológicamente activos se metabolizan en la mayoría de los tejidos blandos pero sobre todo en el hígado, a los compuestos biológicamente inactivos. La separación metabólica de la hidrocortisona se puede disminuir en pacientes con hipotiroidismo y aumentar en aquellos con hipertiroidismo. Los cambios en el estado de la tiroides pueden hacer necesario el ajuste de la dosificación glucocorticoide. La separación metabólica de prednisolona se deteriora en los pacientes geriátricos (según lo evidenciado por una separación urinaria fraccionaria reducida de 6β-hidroxiprednisolona) comparados con adultos más jóvenes.

Los metabolitos inactivos son excretados por los riñones, sobre todo como glucurónidos y sulfatos, pero también como productos sin conjugar. Cantidades pequeñas de drogas no metabolizadas también se excretan en orina. En cantidades insignificantes la mayor parte de de las drogas se excretan en bilis; la circulación entero hepática no ocurre.

CONTRAINDICACIONES:


ERISPAN COMPUESTO está contraindicado en pacientes con infecciones micóticas sistémicas y en aquellos con hipersensibilidad a cualquiera de sus componentes o a drogas de estructuras químicas similares, embarazo y lactancia.

PRECAUCIONES GENERALES:


A los pacientes que reciben loratadina, se les debe recomendar tomar el fármaco cuando sea necesario y no exceder la dosificación recomendada, porque puede causar somnolencia. Debe preguntársele a los pacientes sobre otras drogas (de prescripción y automedicadas) que ellos estén recibiendo y deben ser advertidos contra el uso concurrente de preparaciones combinadas con loratadina, con antihistamínicos (OTC) y decongestionantes contrarios. Debe instruirse a los pacientes a almacenar la droga en un contenedor cerrado, en un lugar fresco, seco, lejos de calor o de la luz del sol y lejos de niños.

Precauciones pediátricas: La seguridad de loratadina en niños de 2 a 5 y 6 a 12 años de edad se basa en ensayos clínicos en los cuales la droga fue administrada vía oral en  dosificaciones de 5 y 10 mg diariamente, respectivamente por 2 semanas.

Precauciones geriátricas: Aunque hay datos limitados de un estudio en pacientes de 66 a 78 años de edad, indican que la concentración plasmática y los AUC máximos de loratadina y desloratadina, están aumentados en pacientes geriátricos, la seguridad y eficacia de la droga en pacientes geriátricos no se ha estudiado específicamente hasta la fecha. Porque los pacientes geriátricos han disminuido con frecuencia la función renal (filtración glomerular), se debe prestar una atención particular a evaluar la función renal antes del inicio de loratadina y posteriormente en esta categoría de edad. Si existe evidencia de insuficiencia renal o se presenta, deben hacerse los ajustes apropiados.

Antes del inicio de una terapia glucocorticoide a largo plazo, se deben monitorear trazos ECGs, presiones arteriales, radiografías de tórax y columna, pruebas de tolerancia de la glucosa y evaluaciones de la función del eje-HPS se deben realizar en todos los pacientes. Las radiografías de tubo digestivo alto se deben realizar en los pacientes predispuestos a trastornos gastrointestinales, incluyendo aquellos con enfermedad de ulcera péptica sabida o sospechada. Durante la terapia a largo plazo, altura periódica, peso, radiografías de pecho y espinales, hematopoyesis, electrólitos, tolerancia a la glucosa, y evaluaciones oculares y de la presión arterial deben ser realizados.

Los pacientes que reciben glucocorticoides deben notificar a sus médicos de cualquier infección, muestras de infecciones (por ejemplo, fiebre, garganta dolorida, dolor durante la micción dolores musculares), o lesiones que se conviertan durante la terapia o dentro 12 meses después de que la terapia se descontinúa, para poder rehacer la terapia glucocorticoide reintroducir ajustes en la dosificación en caso de necesidad.

Además, cuando se requiere cirugía, los pacientes deben ser aconsejados para informar al médico, al dentista o al anestesiólogo que atiende, que están recibiendo o tienen recientemente (en el plazo de 12 meses) glucocorticoides. Los pacientes deben llevar tarjetas de identificación que enumeran las enfermedades para las cuales los están tratando, el glucocorticoide que ellos están recibiendo y su dosificación, nombre y número de teléfono de su médico. Algunas formulaciones disponibles en el comercio, de betametasona, dexametasona, hidrocortisona, y de prednisolona contienen sulfitos, que pueden causar reacciones de tipo alérgico, incluyendo anafilaxis y episodios asmáticos peligrosos para la vida o menos severos, en ciertos individuos susceptibles. El predominio total de la sensibilidad del sulfito en la población en general es desconocido pero probablemente bajo; tal sensibilidad parece ocurrir más con frecuencia en asmáticos que en individuos no asmáticos.

Los glucocorticoides se debe utilizar con precaución en pacientes con hipotiroidismo o cirrosis, porque tales pacientes demuestran a menudo respuesta exagerada a las drogas. Los glucocorticoides, se deben utilizar también con precaución en pacientes sicopáticos, pacientes con hipertensión o insuficiencia cardiaca congestiva. Los corticoesteroides se deben utilizar con precaución en pacientes con úlcera péptica activa o latente, diverticulitis, colitis ulcerativa no específica (si hay una probabilidad de perforación inminente, de absceso, o de otra infección piógena), y en aquellos con anastomosis intestinales recientes. Las manifestaciones de perforación siguiente del tubo digestivo, o de irritación peritoneal pueden ser mínimas o ausentes en pacientes que reciben glucocorticoides.

Los glucocorticoides se deben utilizar cautelosamente en pacientes con Miastenia gravis, particularmente en aquellos que reciben terapia anticolinesterasa. Si es posible, los agentes anticolinesterasa se deben retirar por lo menos 24 horas antes de iniciar la terapia glucocorticoide. Porque la cortisona se ha divulgado raramente para aumentar coagulabilidad de la sangre y para precipitar trombosis intravascular, tromboembolismo, y tromboflebitis, los corticoesteroides se deben utilizar con precaución en pacientes con desórdenes tromboembólicos. También, se deben utilizar con precaución en pacientes con crisis convulsivas, insuficiencia renal, osteoporosis, o infecciones en la cara por herpes del ojo; algunos fabricantes indican que los glucocorticoides no se deben utilizar en pacientes con infecciones oculares activas del herpes simple. Los glucocorticoides orales no se recomiendan para el uso en el tratamiento de la neuritis óptica mientras que tal uso puede aumentar el riesgo de nuevos episodios. Porque los glucocorticoides aumentan la susceptibilidad y enmascaran síntomas de la infección, las drogas no se deben utilizar, excepto en situaciones peligrosas para la vida, en pacientes con infecciones virales o infecciones bacterianas no controladas por antibióticos.

Los pacientes que recibían glucocorticoides que están potencialmente immunosuprimidos deben ser advertidos del riesgo de la exposición a ciertas infecciones (por ejemplo, varicela, sarampión) y de la importancia de obtener consejo médico si ocurre tal exposición. Puesto que la terapia glucocorticoide puede reactivar la tuberculosis, el tratamiento de la infección latente se debe incluir en el régimen de pacientes con una historia de tuberculosis activa que experimenta una terapia glucocorticoide prolongada. Si los glucocorticoides se indican en pacientes con reactividad latente de la tuberculosis o de la tuberculina, la observación cercana es necesaria. El uso de glucocorticoides en pacientes con tuberculosis activa se debe restringir a aquellos con tuberculosis fulminante o diseminada en la cual los glucocorticoides se utilizan conjuntamente con la quimioterapia antimicobacteriana apropiada.

La osteoporosis glucocorticoide-inducida y las fracturas asociadas son comunes en los niños y adolescentes que reciben terapia sistémica a largo plazo con éstos fármacos, puesto que el volumen de desarrollo del hueso es alto y los índices de formación del hueso requeridos para mantener la mineralización adecuada del crecimiento esquelético también son altos en esta categoría de edad. Además, los glucocorticoides inhibiendo la formación del hueso pueden prevenir el logro de la masa máxima del hueso durante la adolescencia.

La condición pediátrica subyacente para la cual los glucocorticoides se prescriben también se puede asociar independientemente a un riesgo creciente de osteoporosis. Las altas dosificaciones de glucocorticoides en niños pueden causar pancreatitis aguda que conduce a la destrucción pancreática. Los niños han desarrollado aumentos en la presión intracraneal (pseudotumor cerebral), causando papiledema, parálisis del nervio oculomotor o de los abductores, pérdida visual, y dolor de cabeza. El pseudotumor cerebral ha ocurrido más frecuentemente después de la reducción de la dosificación o de un cambio en el esteroide administrado.

RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA:


Fertilidad: Embarazo: Una incidencia creciente de hipospadias en niños masculinos de mujeres que recibieron loratadina durante embarazo fueron reportadas en un estudio. Sin embargo, el análisis de datos del estudio nacional de prevención de los defectos de nacimiento (NBDPS) indicó que el uso de loratadina durante el embarazo temprano no fue asociado a un riesgo creciente del segundo o al tercer grado de hipospadias. Además, en 2 estudios anticipados que examinaron a mujeres embarazadas que entraron en contacto con un servicio informativo de teratología, uso de la cohorte de loratadina durante el primer trimestre del embarazo no fue asociada a anomalías congénitas importantes y no afectó el índice de nacidos vivos, edad gestacional en el nacimiento, y el nacimiento. A pesar de estos resultados, se debe observar que la interpretación de estos resultados es limitada por las limitaciones estadísticas de los estudios (es decir, tamaño de muestra pequeño, energía inadecuada, confianza en memoria del paciente del uso de la droga, criterios de exclusión).

La cohorte anticipada de que los estudios fueron accionados para detectar la significación estadística solamente si (es decir,) un aumento aproximadamente triple substancial en el índice total de anomalías congénitas importantes fue observado; el estudio que confió en datos de NBDPS excluyó hipospadias de primer grado debido a la dificultad de detectar esta forma más leve de vigilancia rutinaria, haciéndola difícil de determinar con la relación entre loratadina y esta forma de hipospadias. Así, mientras que estos datos pueden ser útiles, el estudio adicional es necesario para eliminar totalmente el riesgo teratogénico de loratadina.

Porque no hay estudios adecuados y controlados hasta la fecha que usan loratadina en mujeres embarazadas, se debe utilizar durante el embarazo solamente cuando las ventajas potenciales justifican los riesgos posibles a los estudios de la reproducción en ratas y conejos que usan dosificaciones de loratadina hasta 75 y 150 veces respectivamente, el máximo de dosificación humana diaria sobre una base mg/m2 no ha revelado evidencia de daño al feto.

Fertilidad: La fertilidad disminuida (es decir, tasas de concepción femeninas más bajas), que era reversible descontinuando la droga, ocurrió en ratas masculinas en una dosificación oral de loratadina de 64 mg/kg (cerca de 50 veces la dosificación oral diaria recomendada máxima del ser humano sobre una base mg/m2). Los estudios en ratas femeninas y masculinas que usaban dosificaciones de loratadina cerca de 24 mg/kg (20 veces el máximo recomendado de dosificación oral diaria en el ser humano sobre una base mg/m2) no han revelado evidencia de fertilidad o de reproducción deteriorada.

Lactancia: Loratadina y desloratadina se distribuyen fácilmente en la leche materna, alcanzando concentraciones que son equivalentes a aquellas en el plasma (un radio de leche  plasma AUC de 1.17 y 0.85, respectivamente). El fabricante indica que cerca de 0.03% de una sola dosis de 40 mg de loratadina, fueron distribuidos en la leche materna como loratadina y desloratadina sobre 48 horas. La precaución debe ser ejercitada cuando loratadina se administra sola o en combinación fija con pseudoefedrina a una mujer lactando, y una decisión se debe tomar si descontinuar la lactancia o la droga, considerando la importancia de la droga en la mujer.

Glucocorticoides pueden causar daño fetal cuando son administrados a mujeres embarazadas. La ocurrencia del paladar hendido es más alta que en la población en general pero habría podido resultar de las enfermedades subyacentes así como de los esteroides. Otras anormalidades fetales se han divulgado después de la administración glucocorticoide en mujeres embarazadas, incluyendo hidrocefalia y gastrosquisis. Las mujeres deben informar a sus médicos si se convierten o desean estar embarazadas mientras que reciben glucocorticoides. Si los glucocorticoides se deben utilizar durante embarazo o si el paciente esta embarazado mientras que toma una de estas drogas, los riesgos potenciales se consideran cuidadosamente. Los infantes nacidos de mujeres que reciben glucocorticoides durante el embarazo deben ser supervisados cuidadosamente para los síntomas de insuficiencia suprarrenal y de la terapia apropiada comenzadas inmediatamente si aparecen tales síntomas. Los corticoesteroides se pueden distribuir en la leche y podrían suprimir crecimiento, interferir con la producción glucocorticoide endógena, o causar otros efectos nocivos en infantes de cuidado. Puesto que los estudios reproductivos adecuados no se han realizado en seres humanos con los glucocorticoides, estas drogas se deben administrar a las madres que están lactando solamente si las ventajas de la terapia se juzgan para compensar los riesgos potenciales al infante.

REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS:


Las reacciones adversas a loratadina ocurren infrecuentemente, son relativas a la dosis, y son generalmente transitorias y leves en severidad. Durante ensayos clínicos controlados en pacientes adultos y mayores de 12 años de edad con tabletas convencionales, solución, o tabletas de desintegración oral, la incidencia de efectos nocivos loratadina-inducidos era similar a aquel reportado con placebo. Los efectos nocivos en pacientes pediátricos de 6 a 12 años de edad eran similares en tipo y frecuencia a aquellos observados en pacientes adultos que recibían loratadina. En niños de 2 a 5 años de edad que recibían 5 mg de loratadina oral una vez diariamente por 2 semanas en un ensayo clínico doble-ciego, placebo-controlado era constante con el perfil sabido de seguridad de la droga y probables efectos nocivos en la población estudiada. Aunque el metabolismo del loratadina, como el de terfenadina, es inhibido por ciertas drogas (agentes antihongos azoles) que afectan las enzimas microsomales hepáticas, loratadina sin cambios, no parece compartir el potencial cardiotóxico de terfenadina sin cambios.

Efectos del CNS: Los efectos nocivos más frecuentes reportados con loratadina, son efectos del sistema nervioso. Dolor de cabeza ocurrió en cerca de 12% de pacientes que recibían loratadina en ensayos clínicos. Sedación (somnolencia, fatiga) ocurrió en cerca de 12% (8 y 4%, respectivamente) de pacientes que recibían loratadina en ensayos clínicos. La incidencia de somnolencia, parece ser relativa a la dosis; aunque la incidencia de la somnolencia en pacientes que reciben 10 mg de loratadina no es mayor que en los pacientes que reciben placebo, la somnolencia relativa a la dosis llega a ser más prominente con las dosis de 20 a 40 mg. En niños de 6 a 12 años de edad que recibían 10 mg diarios o placebo, ocurrió nerviosismo en 4, 2%, fatiga en 3, 2%, hiperquinesia en 3, 1%, disfonía en 2, 1% de pacientes, respectivamente. Malestar ocurrió en 2% de pacientes de 6 a 12 años de edad que recibían loratadina, pero no ocurrió en aquellos que recibían placebo, ocurrió en por lo menos un adulto o paciente pediátrico en estudios de fatiga, en 2 a 3% de niños de 2 a 5 años de edad que recibían loratadina en ensayos clínicos controlados y con más frecuencia en pacientes que recibían loratadina que en aquellos que recibían placebo. Los efectos adversos del sistema nervioso que ocurren en por lo menos un pediátrico o adulto que recibe  loratadina en ensayos clínicos incluyen hipoestesia, astenia, vértigos, disfonía, hipertonía, jaqueca, parestesia, temblor, vértigo, agitación, amnesia, ansiedad, confusión, libido disminuida, depresión,  concentración deteriorada, irritabilidad y pesadillas. Crisis convulsivas fueron reportadas raramente durante la vigilancia postmarketing de la droga.

Efectos pulmonares: En pacientes de 6 a 12 años de edad que recibían loratadina en ensayos clínicos, han ocurrido periodos asmáticos en 4, 2% de los pacientes que recibían loratadina o placebo respectivamente, y de infecciones respiratorias superiores, ocurrieron en 2 o menos de 1%, respectivamente en esta categoría de edad. La bronquitis, broncoespasmo, tos, disnea, hemoptisis e hipo ocurrieron en por lo menos un paciente pediátrico o adulto en ensayos clínicos con loratadina.

Efectos oro nasofaríngeos: El efecto adverso más frecuente reportado con loratadina, era la boca seca, que ocurrió en cerca de 3% de pacientes; epistaxis y faringitis ocurren en 2 a 3% de niños 2 a 5 años de edad en ensayos clínicos controlados y con más frecuencia en pacientes que recibían loratadina que en aquellos que recibieron placebo. Los efectos oro nasofaríngeos que ocurren en pacientes pediátricos y adultos que recibían loratadina incluyeron salivación alterada, gusto alterado, laringitis, sequedad nasal, sinusitis y estornudos repetidos.

Efectos gastrointestinales: El dolor abdominal ocurrió en cerca de 2% de pacientes de 6 a 12 años de edad que recibían loratadina, pero no en aquellos que recibían placebo. Diarrea, estomatitis, y desordenes dentales, ocurrieron en 2 a 3% de niños de 2 a 5 años de edad que recibían loratadina en ensayos clínicos controlados, y con más frecuencia en los pacientes que recibían loratadina que en aquellos que recibían placebo. La recepción de efectos adversos que ocurrían en por lo menos un paciente pediátrico y en adultos que recibían loratadina, incluyó anorexia, estreñimiento, dispepsia, flatulencia, gastritis, apetito creciente, evacuaciones flojas, nausea y vomito.

Efectos oculares y óticos: La conjuntivitis ocurrió en 2% de pacientes de 6 a 12 años de la edad que recibían loratadina en ensayos controlados, y en menos de 1% de pacientes que recibían placebo. Dolor de oído ocurrió en 2 a 3% de niños de 2 a 5 años de edad que recibían loratadina en ensayos clínicos controlados y con más frecuencia en pacientes que recibían loratadina que en aquellos que recibían placebo. Blefaroespasmo, lacrimación alterada, visión borrosa, dolor ocular, otalgia, y zumbidos, ocurrieron en por lo menos un paciente pediátrico o adulto que recibía loratadina.

Reacciones de sensibilidad: Erupción ocurrió en 2 a 3% de niños entre 2 a 5 años de edad que recibían loratadina en ensayos clínicos controlados y con más frecuencia en aquellos que recibían loratadina, que en los pacientes que recibían placebo. En ensayos clínicos de pacientes pediátricos y adultos que recibían loratadina. Angioedema, reacciones de fotosensibilidad, prurito, púrpura y urticaria ocurrieron en por lo menos un paciente. Anafilaxis y eritema multiforme, ocurrieron raramente en la vigilancia postmarketing de loratadina.

Efectos cardiovasculares: En ensayos clínicos de adultos y niños mayores de 6 años de edad y loratadina, ocurrió hipertensión, hipotensión, palpitaciones, taquiarrítmias supraventriculares, síncope y taquicardia ocurrieron en por lo menos un paciente. El edema periférico ocurrió raramente en la vigilancia postmarketing de loratadina. El síncope se asoció al intervalo QT para la tarifa (QTc) y arrítmias ventriculares fueron reportadas en el plazo de 24 horas después de agregar loratadina a un régimen existente en un paciente geriátrico. Sin embargo, el paciente tenía una historia de arrítmias similares y recibía quinidina, y la vuelta al ritmo normal del sino ocurrió dentro de horas después de la discontinuación de quinidina y loratadina. El curso del tiempo de resolución es constante con concentraciones de quinidina plasmática que declinan rápidamente y contrario con el período largo de loratadina y de su metabolito activo. Además, loratadina no parecía aumentar la concentración de quinidina en el plasma del paciente, puesto que un espécimen obtenido a la hora del acontecimiento produjo resultados similares a aquellos obtenidos 5 semanas antes del acontecimiento, y la dosificación de quinidina era sin cambios.

Aunque el bloqueo retrasado de los canales de potasio se ha demostrado para quinidina. Astemizol y terfenadina, son considerado por algunos clínicos para ser el mecanismo responsable de torsades de pointes, loratadina no bloquea este canal del potasio en concentraciones plasmáticas hasta 875 veces mayor que los obtenidos con la dosificación recomendada de la droga. Por lo tanto, loratadina no parece tener efectos cardiotóxicos, incluso en dosificaciones substancialmente mayores que la dosificación recomendada, y no parece ser responsable del efecto cardiaco adverso divulgado en este paciente. Aunque efectos cardiacos serios incluyendo fibrilación ventricular y muerte asociadas al intervalo prolongado y a la arritmia ventricular anormal (torsades de pointes) se han divulgado en pacientes que recibían otros antihistamínicos de segunda generación (astemizol, terfenadina), loratadina administrada solamente en adultos, 4 veces la dosificación diaria recomendada por 90 días no se ha asociado a prolongación del intervalo QTc. En un estudio clínico, la administración del loratadina en dosis únicas hasta de 160 mg (16 veces la dosificación diaria máxima) no fue asociada a prolongación del intervalo QTc. La administración concomitante de la droga con otras drogas sabidas para inhibir las enzimas microsomales del citocromo P450 (CYP) (ketoconazol, eritromicina, claritromicina, cimetidina) se asocia a concentraciones substancialmente crecientes plasmáticas de loratadine y/o desloratadina en individuos sanos, pero ahí no hubo ningún cambio clínicamente relevante en los parámetros ECG (intervalos QTc) asociados a tal administración.

Efectos hepáticos: La función hepática anormal incluyendo ictericia, hepatitis, y necrosis hepática, fueron reportadas raramente durante la vigilancia postmarketing de loratadina.

Otros efectos adversos: Síntomas como gripe e infecciones virales ocurrieron en 2 a 3% de niños 2 a 5 años de edad que recibían loratadina en ensayos clínicos controlados y con más frecuencia en pacientes que recibían loratadina que en aquellos que recibían placebo. Flujo nasal, sudoración, dermatitis, cabello seco, piel seca, sed, fiebre, aumento de peso, dolor de espalda, dolor de pecho, calambres de la pierna, sed, artralgias, mialgia, dolor de pecho, dismenorrea, menorragia, vaginitis, impotencia, alteraciones en la micción, decoloración urinaria, incontinencia y retención urinaria ocurrió en por lo menos un paciente en ensayos clínicos con loratadina. Alopecia, trombocitopenia, y ampliación del pecho ocurrieron raramente en la vigilancia postmarketing del loratadina.

Los efectos glucocorticoides adversos conducen a la movilización del calcio y del fósforo, con osteoporosis y fracturas espontáneas; la pérdida del músculo y agotamiento del nitrógeno e hiperglicemia con la acentuación o precipitación del estado diabético. Los requisitos de la insulina en pacientes diabéticos se aumentan. El apetito creciente se divulga a menudo. La reparación deteriorada del tejido blando y la función inmune pueden conducir al retraso curativo de una herida, y a la susceptibilidad creciente a la infección. La susceptibilidad creciente a todas las clases de infección, incluyendo septicemia, tuberculosis, infecciones fungicidas, e infecciones virales, se ha reportado en pacientes en terapia corticoesteroide. Las infecciones se pueden también enmascarar por los efectos antiinflamatorios, analgésicos, y antipiréticos de los glucocorticoides. La severidad creciente de la varicela y del sarampión puede conducir a un resultado fatal en los pacientes no-inmunes que reciben terapia sistémica corticoesteroide. Otros efectos nocivos incluyen irregularidades menstruales, amenorrea, hiperhidrosis, piel que enrarece, cambios oculares incluyendo el desarrollo de glaucoma y catarata, disturbios mentales y neurológicos, hipertensión intracraneal benigna, pancreatitis aguda y necrosis avascular del hueso. Un aumento en la coagulabilidad de la sangre puede conducir a  complicaciones tromboembólicas. Se ha divulgado la ulceración péptica pero las revisiones de la literatura no convienen siempre que los corticoesteroides son responsables de una incidencia creciente.

Los efectos negativos de la regeneración de glucocorticoides en el eje hipotalámico-pituitario-suprarrenal (HPS) pueden conducir a la atrofia suprarrenal, en algunos casos después de la terapia para tan poco como 7 días. Esto produce la escasez adrenocortical secundaria, que puede llegar a ser manifesta después del retiro excesivamente rápido del tratamiento o precipitar por una cierta tensión tal como infección o trauma.

Los pacientes varían considerablemente el grado y duración de la supresión suprarrenal después de un curso dado del corticoesteroide, pero la atrofia suprarrenal puede persistir por meses o años, y el retiro debe ser gradual en los que se han tratado para cualquier longitud del tiempo. Las altas dosis de corticoesteroides dados durante el embarazo pueden causar supresión suprarrenal fetal o neonatal. Aunque el mecanismo exacto es incierto, el retraso del crecimiento puede seguir el uso de dosis relativamente pequeñas uniformes de corticoesteroides en niños. Las dosis grandes de corticoesteroides, o de corticotropina, pueden producir síntomas Cushingoides típicos de hiperactividad de la corteza suprarrenal, con la cara de luna, a veces con hirsutismo, equimosis, estrías, acné etc. Dar dosis intravenosas grandes de corticoesteroides puede causar demasiado rápidamente derrumbamiento cardiovascular, reacciones de hipersensibilidad han ocurrido con los corticoesteroides, principalmente cuando son aplicados vía tópico. Los efectos nocivos ocurren, generalmente igual con todas las preparaciones sistémicas del corticoesteroide y su incidencia se levanta si la dosificación aumenta mucho sobre valores fisiológicos, considerando tradicionalmente para ser cerca de 7.5 mg de prednisolona o de su equivalente. Los cursos cortos en la alta dosificación para las emergencias parecen causar pocos efectos nocivos que cursos prolongados con dosis más bajas. Los corticoesteroides tópicos, se pueden aplicar lo más posible bajo ciertas circunstancias, absorber en suficientes cantidades para producir efectos sistémicos. El uso tópico de las preparaciones corticoesteroides a los ojos ha producido  úlceras córneas, presión intraocular elevada, y ha reducido la función visual.

El uso de corticoesteroides en la piel ha conducido a la pérdida de colágeno de la piel y de atrofia subcutánea; la hipopigmentación local de pieles profundamente pigmentadas se ha divulgado después de la inyección intradérmica y del uso tópico de corticoesteroides potentes. La sequedad, irritación, epistaxis y raramente la ulceración o perforación del tabique nasal han seguido al uso intranasal; el olor y los disturbios del gusto pueden también ocurrir. Candidiasis de la boca o de la garganta pueden ocurrir en pacientes que reciben corticoesteroides inhalados. La dosificación de intratecal se ha asociado a aracnoiditis. Los efectos nocivos se deben tratar sintomáticamente, con la dosificación del corticoesteroide reducida o retirada lentamente en lo posible.

INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GENERO:


Drogas que afectan las enzimas microsomales hepáticas: Aunque las concentraciones crecientes en plasma (AUC0-24h) de loratadina y de su metabolito activo desloratadina se han divulgado cuando la droga en forma concomitante fue administrada con dosificaciones terapéuticas de ketoconazol, eritromicina, claritromicina, o cimetidina en farmacología clínica controlada que se estudia en individuos sanos, ningún cambio clínicamente importante en ECG o evaluaciones de laboratorio, signos vitales, o efectos nocivos fueron divulgadas. Loratadina no parece ser cardiotóxico.

Otras drogas: Loratadina no afecta la unión de la proteína plasmática de warfarina o de digoxina. Ningún aumento evidente en efectos nocivos ocurrió en individuos que recibían anticonceptivos orales en forma concomitante con loratadina.

Drogas que afectan las enzimas microsomales hepáticas: El metabolismo de ciertos glucocorticoides es mediado por la isoenzima 3A4 del citocromo P450 (CYP), y existe la posibilidad de que las drogas que inducen, inhiben, o compiten para esta isoenzima pueden alterar el metabolismo y la separación de glucocorticoides.

Ciclosporina: La administración concomitante de prednisolona y ciclosporina puede dar lugar a la separación disminuida del plasma de prednisolona, y las concentraciones plasmáticas de ciclosporina se pueden aumentar durante la terapia concomitante con metilprednisolona. Además, han ocurrido convulsiones según se informa en el adulto y pacientes pediátricos que recibían terapia glucocorticoide de alta-dosis simultáneamente con ciclosporina. El mecanismo de esta interacción puede implicar la inhibición competitiva de enzimas microsomales hepáticas. La interacción potencial de la droga entre ciclosporina y prednisolona o metilprednisolona y la posibilidad de toxicidad exacerbada, tan bien como la necesidad del ajuste apropiado de la dosificación, debe ser considerada cuando estas drogas se administran en forma concomitante.

Otras drogas: Las drogas que inducen la isoenzima 3A4 (por ejemplo, barbitúricos, fenitoína, rifampicina, efedrina) del citocromo P450 (CYP) pueden realzar el metabolismo, y reducir, las concentraciones de glucocorticoides. La dosificación de los glucocorticoides dados conjuntamente con tales inductores del citocromo P450 puede necesitar ser aumentadas para alcanzar la respuesta deseada. Inversamente, la administración concomitante de ciertos glucocorticoides con drogas que inhiben CYP3A4 (por ejemplo, troleandomicina, ketoconazol) puede disminuir la separación glucocorticoide; la dosificación de los glucocorticoides dados conjuntamente con inhibidores del citocromo P450 puede necesitar ser disminuido para evitar efectos nocivos potenciales.

Terapia antidiabética: Porque los glucocorticoides pueden aumentar concentraciones de glucosa de la sangre, los pacientes con diabetes mellitus que reciben insulina concurrente y/o agentes hipoglicémicos orales pueden requerir ajustes en la dosificación de tal terapia.

Estrógenos: Los estrógenos pueden reforzar los efectos de la hidrocortisona, posiblemente aumentando la concentración de transcortina y así disminuyendo la cantidad de hidrocortisona disponible que se metabolizará. Los efectos de otros glucocorticoides que atan a transcortina se podrían reforzar semejantemente y ajustes de la dosificación pueden ser requeridos si los estrógenos se agregan a o se retiran de un régimen de dosificación estable.

Agentes antiinflamatorios no-esteroides: La administración concomitante de drogas ulcerógenas tales como indometacina durante la terapia corticosteroide puede aumentar el riesgo de ulceración del aparato digestivo. Aspirina se debe utilizar cautelosomente en conjunto con glucocorticoides en pacientes con hipoprotrombinemia. Aunque la terapia concomitante con salicilatos y corticosteroides no parece aumentar la incidencia o severidad de la ulceración del aparato digestivo, la posibilidad de este efecto debe ser considerada. Las concentraciones de salicilato en suero pueden disminuir cuando los corticosteroides se administran concomitante. Asimismo, cuando los corticosteroides se continúan en los pacientes que reciben salicilatos, la concentración de salicilato en suero puede aumentar; la intoxicación por salicilatos se ha precipitado raramente.

Varios mecanismos se pueden implicar en esta interacción. De un estudio en individuos sanos y en pacientes con poliartritis que recibieron ambas drogas en forma concomitante, los corticoesteroides aumentaron la depuración renal de salicilatos, posiblemente aumentando el índice de filtrado glomerular. Los corticosteroides pueden también inducir el metabolismo de salicilatos. Los salicilatos y corticosteroides se deben utilizar simultáneamente con precaución. Los pacientes que reciben ambas drogas deben ser observados de cerca para los efectos nocivos de cualquier droga. Puede ser necesario aumentar la dosificación de salicilatos cuando los corticosteroides se administran concurrentemente o disminuyen la dosificación de salicilatos cuando los corticosteroides se continúan en aquellos pacientes que reciben salicilatos. En un estudio en pacientes con artritis reumatoide, la administración concomitante de indometacina y prednisolona dieron lugar a concentraciones crecientes en plasma de prednisolona libre; las concentraciones totales de prednisolona en plasma eran sin cambios. Fue sugerido que indometacina  puede tener un efecto esteroide que ahorra.

Drogas que agotan potasio: Los diuréticos que agotan el potasio (por ejemplo, tiazidas, furosemida, ácido etacrínico) y otras drogas, tal como anfotericina B, pueden realzar el efecto de perder potasio de los glucocorticoides. El potasio sérico se debe supervisar de cerca en pacientes que reciben glucocorticoides y drogas que agotan el potasio.

Vacunas y toxoides: Porque los corticoesteroides inhiben la respuesta del anticuerpo, las drogas pueden causar una respuesta disminuida a los toxoides, su vida o inactivar vacunas. Además, los corticoesteroides pueden reforzar la réplica de algunos organismos contenidos en vacunas vivas, atenuadas y las dosificaciones suprafisiológicas de las drogas pueden agravar reacciones neurológicas a algunas vacunas. La administración rutinaria de vacunas o toxoides debe ser diferida generalmente hasta que se descontinúa la terapia corticoesteroide.

La administración del virus vivo o de vacunas vivas, atenuadas, incluyendo vacuna de la viruela, esta contraindicada en pacientes que reciben dosificaciones inmunosupresivas de glucocorticoides. Además, si las vacunas hechas inactivo se administran a tales pacientes, la respuesta prevista del anticuerpo del suero no puede ser obtenida. El comité consultivo público del servicio médico sobre las prácticas de inmunización (ACIP) y la academia americana de medicos familiares (AAFP) indican que la administración de las vacunas vivas de virus no están generalmente contraindicadas en pacientes que reciben terapia corticoesteroide como tratamiento a corto plazo (de menos de 2 semanas), en punto bajo para moderar dosificaciones, como tratamiento a largo plazo del día alterno con las preparaciones cortas que actúan, en las dosificaciones fisiológicas de mantenimiento (terapia de reemplazo), o si los corticoesteroides son oftálmicamente administrados, intra-articular, bursal, o en un tendón.

Si la inmunización es necesaria en una terapia de recepción del corticoesteroide, la prueba serologica puede ser necesaria para asegurar la respuesta adecuada del anticuerpo y las dosis adicionales de la vacuna o del toxoide pueden ser necesarias. Los procedimientos de inmunización se pueden emprender en pacientes que reciben dosis no-immunosupresivas de glucocorticoides o en pacientes que reciben glucocorticoides como terapia de reemplazo (por ejemplo, enfermedad de Addison). Para información específica sobre la administración de vacunas o de toxoides en pacientes que reciben los corticoesteroides.

Anticoagulantes orales: El efecto de glucocorticoides en terapia de anticoagulantes orales es variable, y la eficacia de anticoagulantes orales se ha divulgado para ser realzada o para ser disminuida con administración glucocorticoide concomitante. Los pacientes que reciben glucocorticoides y anticoagulantes orales en forma concomitante deben ser supervisados (por ejemplo, con índices de coagulación) para mantener el efecto deseado del anticoagulante.

ALTERACIONES EN LOS RESULTADOS DE PRUEBAS DE LABORATORIO:


Debe suspenderse la administración de Laritol B Solución aproximadamente cuarenta y ocho horas antes de realizar procedimientos de pruebas cutáneas, ya que estos fármacos pueden impedir o disminuir las reacciones que de otro modo serían positivas a los indicadores de reactividad dérmica. Los glucocorticoides pueden disminuir la captura del yodo 131 y las concentraciones de unión a proteínas del yodo, haciéndo difícil de supervisar la respuesta terapéutica de los pacientes que reciben drogas para la tiroiditis. Glucocorticoides pueden producir resultados falso-negativos en la prueba del tetrazolium de nitroblue para la infección bacteriana sistémica. También pueden suprimir reacciones para pruebas de piel. Fenitoina interfiere con las pruebas de supresión de dexametasona.

PRECAUCIONES EN RELACION CON EFECTOS DE CARCINOGENESIS, MUTAGENESIS, TERATOGENESIS Y SOBRE LA FERTILIDAD:


Se realizaron estudios de teratología en diferentes especies animales que demostraron que cada componente de la fórmula por separado no es teratógeno cuando se administró por vía oral durante el periodo de órgano génesis.

DOSIS Y VIA DE ADMINISTRACION:


Vía de administración: Oral.

Dosis:

  • Niños de 4 a 6 años de edad: Con peso de 30 kg o menos: Media (½) cucharadita (2.5 ml) dos veces al día, cada 12 horas.
  • Niños de 6 a 12 años de edad: Con peso mayor a 30 kg: Una cucharadita (5 ml) dos veces al día, cada 12 horas.

MANIFESTACIONES Y MANEJO DE LA SOBREDOSIFICACION O INGESTA ACCIDENTAL:


Solución es un producto combinado, por lo cual debe considerarse la toxicidad potencial de cada uno de sus componentes.

En casos de sobredosis se han reportado: Somnolencia, taquicardia y cefalea. (40 a 160 mg) en niños, manifestaciones extrapiramidales y palpitaciones se han reportado con las sobredosis (que exceden a 10 mg) de jarabe de loratadina. En caso necesario el tratamiento que debe iniciarse inmediatamente es sintomático y coadyuvante.

Tratamiento: Debe inducirse el vómito aún si ha ocurrido emesis espontáneamente. El vómito inducido farmacológicamente, por administración de jarabe de ipecacuana, es el método preferido. Sin embargo no se debe de inducir el vómito en pacientes con alteraciones del estado de despierto. La acción de la ipecacuana se facilita por la actividad física y por la administración de 240 a 360 mililitros de agua. Si no ocurre emesis dentro de los 15 minutos de haberse administrado ipecacuana, debe repetirse la dosis. Deben tomarse precauciones para evitar la bronco aspiración, especialmente en los niños.

Después de la emesis, debe tratarse de absorber cualquier resto de medicamento que quede en el estómago administrando carbón activado en forma de suspensión espesa en agua. Si no se puede inducir el vómito o esta contraindicado, se debe de efectuar lavado gástrico. La solución salina fisiológica es el vehículo de elección para el lavado gástrico, especialmente en niños. En adultos puede usarse agua corriente, sin embargo, antes de proceder a la siguiente instilación debe extraerse el mayor volumen posible de líquido administrado previamente. Los catárticos salinos atraen agua dentro del intestino por ósmosis y, por lo tanto, pueden ser valiosos por su rápida acción diluyente del contenido intestinal.

La loratadina no se depura por hemodiálisis en grado alguno apreciable después de administrar tratamiento de urgencia, se debe mantener al paciente bajo vigilancia médica. El tratamiento de los signos y síntomas de la sobredosis es sintomático y de sostén. Mantener una ingestión adecuada de líquidos y vigilar los electrólitos séricos y urinarios, prestando particular atención al equilibrio de sodio y potasio. Si es necesario, tratar el desequilibrio electrolítico.

PRESENTACIONES:


Caja con frasco con 60 y 90 ml y jeringa dosificadora.

RECOMENDACIONES SOBRE ALMACENAMIENTO:


Consérvese a temperatura ambiente a no más de 30°C.

LEYENDAS DE PROTECCION:


Su venta requiere receta médica. No se deje al alcance de los niños.

LABORATORIO Y DIRECCION:


Hecho en México por:
PRODUCTOS MAVER, S.A. de C.V.
Oleoducto Núm. 2804
Aamo Industrial
45593 Tlaquepaque, Jal.
Marca registrada

NUMERO DE REGISTRO Y CLAVE IPPA :


Reg. Núm. 098M2010, SSA IV